A ver, a veces la calle deja cicatrices más profundas. Una mancha de lluvia del otro día, un roce tonto en una terraza. Si el cepillo no basta, toca actuar, pero con calma.
No metas tus Uaabi debajo del grifo. Nunca. Prepara un cuenco con un poco de agua tibia y
unas gotas de jabón neutro. Humedece apenas un paño de algodón limpio (o el mismo cepillo si la mancha es rebelde) y frota la zona afectada con movimientos circulares, muy suavemente.
No empapes la piel, solo acompáñala.